EL MAINE Y LA PRENSA AMARILLA DE WILLIAM R. HEARST

El 15 de Febrero de 1898, hacía explosión en la bahía cubana el acorazado americano Maine. Una táctica desarrollada por los americanos para tener un motivo lógico para declarar la guerra a España y luchar por la posesión de Cuba. Lo más curioso del asunto es que fue William R. Hearst, cabecilla americano de la prensa amarilla, el que con el uso del sensacionalismo (prensa amarilla) y teniendo en el punto de mira al gobierno español en Cuba, logró que el mismo presidente americano tomara medidas extremas. El objetivo de Hearst era la venta de periódicos y un acontecimiento tan importante como una guerra sería lo ideal para arrasar en el mercado, se sabe que antes de la declaración de guerra Hearst había enviado a un fotógrafo para plasmar las imágenes de guerra en Cuba. Escribió del trato de los españoles hacia los cubanos, la mayoría inventadas. “Lo vergonzoso fue el descubrimiento de campos de concentración ideados para controlar a los independentistas.”
El capitán del Maine quiso investigar el suceso y le la prensa lo acusó de ver lo evidente.
El gobierno español intentó dar explicaciones y alegar su inocencia en la implicación del atentado pero el presidente William Mckinley declaró la guerra a España y en tres meses los europeos tuvieron que recoger y regresar.
El 16 de marzo de 1912 los restos del “U.S. Maine” quedaron a flote. Era una mezcla deteriorada de metales oxidados, y sobre un dique flotante recorrieron la bahía para salir en su viaje postrero hasta unas tres millas de la fortaleza del Castillo del Morro, en las aguas del Golfo. Allí fue sumergido en aguas profundas, sin mayores investigaciones, el casco mutilado del buque que sirvió de sospechoso pretexto para que los Estados Unidos declararan la guerra a España e intentaran justificar así su penetración en Cuba.
En 1975 se llevó una investigación, Almirante Hymar Rickover, y se examinaron datos rescatados en 1911, de la investigación de los restos del naufragio y concluyó que no hubo evidencias de una explosión externa. La causa más probable del hundimiento fue una explosión de polvo de carbón, de una carbonera imprudentemente localizada junto al polvorín de la nave.
Fuente: El blog de Medussa

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